….. porque nunca comento cosas del trabajo ni hago referencia a datos de pacientes ni nada de eso, peeeeero es que esto me ha parecido ya lo más de lo más:
Ha venido a urgencias una paciente que se llama María Shakira!!!!!!!
…….. y claro, yo al ver el nombre he pensado …… :
“Mira, en Barranquilla se baila así!”
P.D.: Y no, no se parecía en nada a ella. Menudo nombrecito ……
Siempre miro los lunes al horizonte de la semana lleno de esperanzas y planes. El lunes y sobretodo el martes se ma hacen áridos, los miércoles suelen ser prescindibles, los jueves ven nacer la esperanza del fin de semana que llega, que florece el viernes…..
…… y a veces llegan flores de sábado raras. Como hoy. Imprevistas, inesperadas.
Una tarde de sillón. De vistas, de ventanas, de paseos cortos. Una tarde de bótánico. De pensamientos. De canciones como esta.
….. la flor de cada día a veces sorprende. Y esta noche, noche de segundas oportunidades.
Como digo, qué tarde de sábado tan rara!!!!
P.D.: Que alguien invente ya el predictor de días venideros! Como diría mi inquilina, quiero saber el “mood” de los días que vendrán ….. al menos para saber en que canciones apoyarme.
…… que sois incapaces de corregir vuestros propios defectos? ¿Que, por mucho que lo intentas, al final siempre vuelves a caer en esos defectos que conoces perfectamente, que sabes cuando los estás cometiendo pero en ese momento no quieres o puedes evitarlos?
Encima son esas cosas que luego te hacen sentir mal. Los berrinches, los enfados, las formas de contestar ……. No quieres, pero llegan siempre, al menos es mi caso, no sé cuántas veces habré hecho propósito de enmienda…..
Tengo varios defectos de carácter. Soy muy mío y hay cosas absurdas que me pueden alterar los nervios y que realmente no tienen más importancia. Sé que no la tienen, pero no puedo evitar dársela.
Ayer, en el cumpleaños de mi madre, surgió una de esas situaciones que dió pie a que se me escapara una de mis reacciones con propósito de enmienda. Me salté el propósito y liberé el despropósito. Qué rabia me da!
Quiero ser menos egoista. Quiero ser menos finolis. Quiero ser más un meentraporesteoídoymesaleporelotro con las cosas que hoy por hoy me dan rabia o me molestan y que en realidad no tienen importancia. Y quiero tener más fuerza de voluntad para no quedarme siempre en el quiero, porras!!!!
Y el post se queda sin canción, que no se me ocurre ninguna que pegue con esto.
1. Tengo más de 30 años y sigo soltero…pero tengo novio (tú), estoy comprometido y si algún día me caso será para convertirme en tu consorte, como Tin.
2. Nunca jamás he llevado a mi casa una chica como mi novia/ligue/rollo/lo que se os ocurra, aunque al menos mi padre si ha tenido conocimiento de algún flirteo femenino en la adolescencia, que seguro mi madre también.
3. Cuando me mencionan la posibilidad de quedar o emparejarme con alguien, no hago ni caso y contesto “no digas tonterías”. A mi madre un día le dije decidido que no tenía pensado casarme, que pareja bien pero que no me iba a casar, ella sola se encargó de trasladar el mensaje a la familia y ya nadie me incordia sobre el tema novias.
4. Nunca he tenido ataques hetero.testosterónicos, pero ni con chicas ni con chicos.
5. Siempre he tenido más bien amigos varones, todos heteros; no tuve amigos gays hasta los 29. Me llevaba bien con las chicas, pero temía su institinto e inteligencia para captar mi intimidad. Eso sí, tengo mi amiga del alma, platónica, como parece que ha de tener un gay como Dios manda.
6. Sensiblero no sé, pero romántico sí.
7. De mi familia directa también soy el más rojo de todos, aunque no me considero de izquierdas, pero voto a unos y a otros según la ocasión y las circunstancias, ahora me quedo con el magenta de UPD Rosa Diez.
8. Bohemio, pues no. Seguro que me etiquetan, yo no sabría etiquetarme; ni moderno, ni clásico.
9. No me gusta el deporte, solo el tenis y por la tele. Ejercicio para estar en forma y punto.
10. Me encanta el cine europeo, original o traducido, me da igual, original creo que mejor. Fui asiduo en la época universitaria y eso que por entonces era un pijo redomao, pero ahi me metía dos y tres veces por semana con la bohemia y la cultureta. Pero claro, como tú sabes y sufres, también me trago pelis de terror y americanadas varias. Eso sí, las buenas pelis americanas son lo mejor del mundo.
11. Me gusta Bárbara Streisand, me gusta Pet Shop Boys, Mariah Carey, Alaska, K. Minogue y todos los mitos gays del pop…no es posible…
La caída de los mitos:
Mi madre ya no me propone nada. Es un respeto resignado.
Los tópicos responden a la realidad, pero no a toda la realidad.
No me gusta el fútbol…
y no me gusta bailar.
“Las madres lo saben” ¿Mito o realidad? … la mía tambiés es una excepción, tiene tal nula capacidad para el disimulo que lo habría advertido claramente… como por ejemplo llorando un mes entero. Yo creo que los papis piensan y le dan vueltas a mi vida, pero no creo que lleguen muy lejos en ese camino y si un pensamiento “se tuerce” seguro que enderezan rápido. Siempre encontrarán un argumento para pensar que su maravilloso hijo no es así. Son como críos.
Si se juntara una cebra con un chivo saldría algo muy bueno.
1) Tengo más de 30 años y sigo soltero. (Esto, según Maléfica, ya sería definitivo)
2) Nunca jamás he llevado a una chica a casa como mi novia / ligue / rollo/ lo que se os ocurra.
3) Cuando me mencionan (madre, padre, tías, en su momento hermanos) la posibilidad de quedar con alguna chica conocida y soltera siempre he dado largas o, más recientemente, he dicho que no complementado con un “y no me volváis a hablar de ese tema, la respuesta será siempre no”.
4) Nunca he llevado a cabo uno de esos ataques hetero-testosterónicos consistentes en ver a una chica guapa y empezar a soltar comentarios respecto a las cosas que le haría/ sitios donde me la llevaría, etc.etc.etc.
5) Siempre que he tenido amigos, salvo alguna excepción, han sido amigas. Siempre he llevado amigas a casa. Mis mejores amigos siempre han sido mujeres.
6) No digo que sea la persona más sensible del mundo, pero creo que soy bastante sensible. La música, el arte, la lectura,…..
7) De mi familia soy el más rojo de todos, lo cual me deja en un color rosa (diez). En discusiones sobre política soy de los más conciliadores con las opiniones de izquierda. Defiendo abiertamente en esas discusiones temas como el matrimonio homosexual o el cambio del rol de la mujer en la sociedad actual.
Soy el más (el único) bohemio de la familia. Vivo en el barrio quinqui.
9) No me gusta el deporte, nunca ha sido mi fuerte y no me gustan los deportes de contacto como el fútbol. Me gustan el atlestismo, la gimnasia (hice gimnasia deportiva en el colegio). Si me he apuntado alguna vez a algún deporte han sido voley, natación y esgrima.
10) Me encanta el cine europeo, sobre todo en versión original. Veo los musicales sin necesidad de primperan.
11) No es que lo comente en público ni mucho menos, pero me gusta como cantante Bárbara Streissand y todas las canciones petardas conocidas. Me encanta bailar cuando salgo con amigos o en fiestas familiares.
La caída de los mitos:
Hoy mi madre me ha propuesto, instigada por su hermana menor (y por tanto mi tía), organizarme una cita a ciegas con la compañera nueva de trabajo de mi tía, una chica “majísima, cuando la ví para tí ENSEGUIDA me dí cuenta de lo muchíííííísimo que pegáis, es majíííííísima, un poco bohemia como tú, ya sabes, estudiando en el poli siempre se es un poco friki, pero yo creo que te caería FE NO ME NALllll”.
Yo sinceramente, siempre he tenido una sensación un tanto difusa respecto a los mitos. Mitos como los que he expuesto antes. Nunca me han gustado, porque creo que generalizar es un error. Llevan a juzgar a las personas antes de conocerlas, a sacar conclusiones que pueden ser muy erróneas y muy injustas. Yo intento huir de eso; no quiero pensar que sólo por haber sufrido yo con cosas así por el hecho de ser homosexual, intente ser más justo y menos prejuzgador. De hecho, sois muchos y muchas por aquí de la acera de enfrente (de la mía, claro ) que demostráis ser mucho menos intolerantes que algunos gays.
Peeeeeero, por otro lado siempre he pensado que los mitos, en plan leyendas, siempre tienen algo de verdad. No todos los gays odian el futbol (como Iago), aunque muchos que yo conozco no le ven más interés que los jugadores sudados y en pantalón corto (ataques homo-testosterónicos). No digo yo que todos los hombres heteros odien bailar, pero es curioso como en los locales de ambiente baila casi todo el mundo, y en los no de ambiente los chicos suelen bailar menos. Y así seguiría con más….. y sí, ninguno de estos tópicos es cierto del todo,…. pero yo al menos coincido con muchos de ellos.
Por ello, y concluyo. “Las madres lo saben” ¿Mito o realidad?
……. creo que mi madre es la excepción que confirma la regla. Me temo que tendré que seguir dando pistas………
P.D.: Otra pregunta que me ronda hoy por la cabeza: si se juntara una cebra con un chivo, que saldría??? Esta pregunta tiene una explicación dermo-capilar!!!
Eso. Hoy me toca desmentir un rumor. Un rumor sobre mi persona, que corre a mi alrededor, que me asalta de vez en cuando, y que creo se fundamenta en una pequeña confesión que hice en el blog (este o el antiguo), hace un tiempo. Más que un rumor infundado, quizá sería más justo decir que el momento actual merece una actualización!!!
Se dice por ahi…….. (así empezaba la canción de la versión original de Betty la Fea), se cuenta, se comenta, se rumorea …… que no tengo ni papa de cocinar! Que si la primera vez que hice arroz blanco en mi vida fue hace dos meses, que tuve que consultar varias páginas en internet para averiguar el número exacto de minutos que se cuece el arroz, que al final el primer intento fue todo un éxito y el seguno no tanto……
Bueno, más allá de dar credibilidad a todo esto, yo quiero puntualizar.
Efectivamente, hace un tiempo (años, meses, semanas, qué más da) la gastronomía no era mi fuerte. Pocos eran los platos en los que mi toque era magistral (más que pocos, muy pocos o ninguno), y en general, todos esos platos eran monoingredientales.
Peeeeeeero……. Ahora tengo más razones que antes (una gran razón) que me ha llevado en estos últimos tiempos ha mejorar mis conocimientos en cocina. Y he de deciros, no sin llenarme de orgullo y satisfacción (como diría el Rey)…….. que ya domino platos que incorporan ni más ni menos que 5!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ingredientes.
¿Qué?¿No me creéis? ¿Pensáis que miento? Mmmmmm… me indigno. Pero bueno, puedo demostrarlo con pruebas, y lo haré ya mismo. Suerte tenéis, todo queda reflejado en el blog y podréis copiarme la deliciosa receta que a continuación expongo y demuestro.
Entrepan de maiz al cacao con leche, con mousse disuelta de avellanas y azucar incorporado.
INGREDIENTES (5!):
Pan
Leche
Cacao
Avellanas
Azucar
Como veréis, yo ya he preparado de antemano el cacao, lo he transformado en crema junto con la leche y he añadido la mousse de avellanas y el azucar. Todo ello lo he guardado en un frasco de cristal para su óptima conservación, con una tapita roja que he encontrado no sé donde!!!
También os hará falta un cuchillo de postre y unas servis.
PASO 1)
Coger el pan de molde. Dos cortadas son sufiente. Disponerlas paralelamente.
PASO 2) Abrir el frasco con la crema de chocolate. Utilizar el cuchillo para untar la crema sobre una de las rebanadas de pan de molde!
PASO 3 (opcional):
Si mi receta te gusta mucho (que lo hará), puedes untar también LA OTRA rebanada con la crema de chocolate. Si eres diabético, mejor no…..
PASO 4 (ojito, puede ser complicado):
Coje una rebanada de pan y colocala encima de la otra, de foma que el/los lado/s con la crema de chocolate queden enfrentados entre sí. Si lo haces al revés, será un desastre!!! Si lo haces del modo correcto, presenta el delicioso entrepan envuelto por una servilleta, toque de distinción y glamour!
Ale! Para que luego digan. Ni Arzak, ni Arguiñano, ni nadie…….
Yo recomiendo consumir mi receta a media tarde. Como por ejemplo ahora. Por cierto, tengo quince minutos, ni uno más ni uno menos, para ducharme y cambiarme. Se casa mi prima Irene!!! (qué desastre soy organizando mi tiempo!!!)
Bueno, saco un poquito de tiempo para contaros un poco más de mí….. y de mis cosas. O, mejor dicho, de mis cosas ….. y de mí.
Hay por mi casa repartidas una serie de cosas que mucha gente no apreciaría como especiales, pero que para mí encierran cada una un significado especial. Algunas de ellas no eran especiales en su momento, pero el tiempo las ha ido transformando poco a poco en lo que ahora son.
Aquí os presento mi bote de monedas de 10 pesetas.
Sí, esas monedas que eran un poquito raras, no circulaban en gran cantidad porque no eran muy útiles, la verdad. No sé cuándo ni porqué empecé a acumularlas. Recuerdo que algunas veces, cuando aún vivía en casa de mis padres, en algunas tardes de aburrimiento o bien esas tardes en las que me enfada con el mundo por razones que sólo yo conocía (por aquel entonces), cogía el bote de monedas, lo abría y las dejaba caer sobre la alfombra de la habitación. Después empezaba a ordenarlas, líneas, murallas, casas, torres de monedas.
Cuando llegó el euro me plantee llevarlas al banco y cambiarlas. En un principio no lo hice fundamentalmente por vergüenza y por ahorrarme el mal trago de ver la cara que me pondría el desgraciado cajero al que le tocara contar los centenares de monedas que guardaba el bote, que por cierto pesa un montón. Aún hoy, a veces, me he planteado el valor en euros (euros, dubidú) que tendrán y que podría cambiarlas.
No creo que lo haga. Ahí están, y por ahora ahí seguirán. Las monedas de mis ratos de habitación. De mis primeros castillos. Además, hoy por hoy no puedo deshacerme de ellas, porque ahora mi bote de monedas es la casa en la que se aloja otra de mis objetos, de mis cosas que veis en la foto.
En este caso, la inquilina (un abrazo a mi inquilina de F11) de mi bote de monedas es mi piedra blanca!
Esa piedra que veis a la derecha en la imagen. La foto no es buena, debería hacerle un primer plano, pero estoy vago.
Mi piedra llegó a mi vida a través del mar. Para quien la conozca, la playa de las Rotas en Denia es sin duda una de las más bonitas y clásicas de la costa valenciana. Aquí veís un atardecer desde les Rotes.
Sí, no se ve muy bien. Pero creerme, es un lugar precioso.
No recuerdo bien cuántos años tenía, por qué fui a la playa aquel día ni con quién fui. Pero si recuerdo perfectamente que no había nadie y que, paseando en una zona de esta playa de piedras, de entre todos los cantos rodados, piedrotas, piedras y piedrecitas, una de ellas captó mi atención. Me gustó lo blanca que era, la cogí y acogí en mi bolsillo.
Muchas veces uno coge cosas o recuerdos de sitios o momentos. Por el motivo que sea. Yo también lo hago, y el 99% de las veces esos objetos acaban perdidos o abandonados ese mismo día, reflejo del capricho que eran, la falta de una verdadera motivación para adoptarlos. Aquella piedra blanca, por razones que desconozco, no estaba destinada a la desaparición. Siguió conmigo hasta mi casa y mi habitación. Empecé a cogerle cariño. En algún momento que tampoco recuerdo la piedra se fue a vivir al bote de monedas. Allí siempre ha estado a gusto. La saqué de casa en alguna ocasión especial. Me acompañó a hacer el MIR y el último examen de carrera; recuerdo que cuando me la llevé a eso exámenes lo hice pensando que sería chulo que me diera suerte, que se convirtiera en una especie de amuleto. En realidad, yo no creo en esas cosas, ni entonces ni ahora. La piedra simplemente (y nada menos que eso)…… me acompañó.
Recientemente, viendo una película cuyo título no os pienso reconocer porque es una película americana, romanticona, ñoña y pija (y aún así me gustó), una de las coprotagonistas (la más pija) soltó una frase muy divertida, algo así : “…….. y, actualmente, el único animal de compañía que contemplaría en mi vida sería una piedra.” Me recordó a mi piedra, que hoy, como se aprecia en la foto, ya no es tan blanca porque el roce con las monedas la ha engrisado……. pero ahí sigue, acompañandome de habitación en habitación.
Otra de las cosas especiales que guardo me la traje hace poco de muy muy lejos. Son las conchas que veís aquí.
Se vinieron conmigo de una playa muy muy lejana. Más aún que mi playa. En realidad, les hice un poco una faena, porque vivían en un paraiso y ahora están fuera de agua y arena, sobre un cenicero de cristal. De aquel mismo lugar son las flores que adornan la cabercera de este blog.
Aquel viaje fue una escapada. Fue un acto de valor escaso, pero que a los que fuimos nos parecía mucho. Un acto de rebeldía absurda, una locura de las que se dicen que harán y nunca se hacen. Uno de los últimos viajes con alguien que fue mi amiga, y que es la única que dejó de hablarme cuando supo que era gay, una historia complicada. En ese mismo viaje hice un diario del viaje que también guardo; escrito sobre hojas viejas, lleno de tarjetas de lugares, entradas, billetes de barco y avión, billetes de monedas que aquí no se conocen, cocos gigantes, esbozos, colores, flores de un árbol cuyo nombre no recuerdo, hojas del árbol de la canela, recuerdos de mar.
Por cierto, y hablando de viajes ……
…… me encanta escribirlas, y por supuesto recibirlas. Postales. Mi afición por escribir, por dar y significar algo especial a alguien. Ese gustillo por lo decadente, eso que todo el mundo me dice que nunca hace (escribir cartas o postales), que les da pereza, que mira que es raro enviar tantas postales cuando estás de viaje. Yo solo pienso en la sorpresa de abrir el buzón y encontrar algo diferente, una foto bonita, unos sellos del extranjero matados con matasellos, unas líneas escritas a mano, una intención dedicada …..
Ya para acabar, mi objeto o cosa hoy por hoy más especial de todas. Se ve junto a la piedra, pero merece foto a parte.
Estabamos en lo alto del Empire State. Los tres inseparables. Las dos personas que más significaban en mi vida en esos momentos y yo. Vi la maquinita. Metías una moneda de un céntimo de dólar, girabas una rueda, y la máquina aplastaba la moneda e imprimía en ella un dibujo. Metí una moneda, giré la rueda, algo hizo “cling” en la cajita bajo la máquina, miré……. y me encontré lo que veís en la foto.
Al principio me pareció fea. Muy hortera. No sé porqué, en lugar de tirarla de inmediato, se la enseñé a mis dos acompañantes que venían de curiosear por la tienda de recuerdos, una vez que las vistas desde las terrazas nos habían aumentado (aun más) la admiración y la cautivación por Nueva York.
Les hizo gracia la moneda chafada. En vez de hacer como yo, meter la moneda a lo loco y girar la rueda, ellas se percataron de que antes de girar la rueda había una forma de seleccionar una de tres impresiones distintas: mi I love you NY, un Empire State y otra más que no recuerdo. Las otras dos imágenes eran más chulas y fueron las elegidas por mis acompañantes.
Cuando cada cual tuvo su moneda, las miramos los tres. Yo estaba un poco rabioso por tener la más fea. Mi amiga Cristina me dijo: “Tranquilo, esta moneda te va a dar suerte en el amor.”
Semanas después de volver de Nueva York, un día cualquiera tomando cualquier cosa en cualquier de Valencia, los tres juntos (lo echo de menos), hablando del viaje, alguien dijo….. “pues yo siempre llevo mi moneda encima”. Cada cual rebuscó entre sus cosas….. y los tres la llevábamos encima. De hecho, y sin haberlo establecido así, seguimos haciéndolo. Y cuando alguna vez nos vemos, si alguien pregunta “¿Lleváis encima la moneda chafada?”, siempre aparecen las tres juntas.
Para acabar de hacer especial a mi moneda chafada, decir que realmente ahora tengo suerte en el amor. Y eso no erá fácil de preveer, porque cuando mi amiga me dijo que me daría suerte yo estaba muy muy cerrado a que el amor pasara alguna vez por mi casa.
Mis cosas son eso…… mis cosas. No son amuletos. Son recuerdos, son momentos, son mis amigos, son mi rebeldía, son mis viajes. Mi gusto por escribir, mis pensamientos,…..
No colecciono cosas. No busco amuletos. Creo que lo que sí que quiero, cada vez más, es adornar lo que me rodea con objetos que hagan tangibles mis emociones, que las despierten con una mirada rápida. Que me lleven rápidamente a los momentos felices de mi vida.
Estas han sido algunas de mis cosas favoritas ……..
P.D.: Post dedicado a la niña Luna. Ella fotografía mucho mejor que yo!