Gazpacho Alvalle (¿Alguien ha probado la nueva versión “Gourmet”? Suena a publicidad, pero es que está buenísimo, sobre todo para un soltero al que la elaboración propia aun le queda lejos!).
Palomitas. Aceitunas.
El sol. Los guiris paseando por las calles (seguro que tambien lo hacen a horas intempestivas e insoladoras!).
He comprado un par de espardenyes azules y otras blancas!
De vez en cuando notar un olor a protector solar, a coco, a vainilla …..
Seguir disfrutando de mis paseos por el barrio quinqui cuando vuelvo a mi por ahora casa.
Y, aunque el ipod se me ha estropeado ( ) …… seguir bailándome encima con canciones.
Por ejemplo ….
…… canción puesta al máximo volumen, para que la música se escape por el balcón, mientras me cepillo los dientes antes de irme a trabajar tras apagar el ordenador ……
….. de ayer por la noche. Lo último que he hecho (y que me está yendo bien) es usar levemente modificada el remedio para falta de orgasmos de Rossy de Palma en “Mujeres al borde de un ataque de nervios”, pero en mi caso para el dolor de estómago de la resaca: Un gazpachito fresco, pero en vez de con valium con omeprazol!
Vale, está jugando España contra Italia y yo no puedo verlo, porque me pongo muy nervioso y después de ver los dos primeros minutos y angustiarme cada vez que un italiano tenía la posesión del balón he decidido que me vengo al ordenador, entorno la puerta para no oirlo bien ni dejar de oir, y abro el balcón con la esperanza de que de repente escucharé un “Gooooooooollllllllll” en el ambiente.
Ayer por la noche tuvimos fiesta grande con amigos por la playa de Gandía. 8 amigos que acabaron muy perjudicados (sobre todo mi niño, al que yo no había visto aún nunca borrachuzo total). Pasamos por todas las fases que se han de pasar, yo recuerdo especialmente 2: la de la exaltación de la amistad y la de “nunca más volveré a beber así” ya esta mañana.
Leyendo hace un rato el post de ídem sobre el paso de la edad ……… uno ya no se recupera de estas cosas con la facilidad de antaño!!!!
Quiero hacer un homenaje que creo que Shysh ya hizo en su blog en su momento, y yo que últimamente ando inspirándome en vuestros blogs (que no plagiando, eh, me inspiro!!! ,….. pues eso, que admiro un montón a un grupo de actores (creo que catalanes, pero no estoy seguro) llamados “The Chanclettes”, que me parecen simplemente geniales.
Como dicen ellos cada vez que acaba una actuación : “OLÉ !”
…… primer post que escribo desde la que en breve será nuestro nuevo hogar! Tras dos intentos infructuosos ( no por mi culpa!) de coincidir en el espacio-tiempo con el técnico de jazztel (si algo tan simple puede costar tanto, entonces lo de Palestina e Israel es imposible), a la tercera se han conjurado los planetas y, tras cambiar in situ el ruter SIN ESTRENAR que me habían enviado y que no funcionaba directamente, POR FIN tengo internet y televisión por cable en casa!
En esta casa todo huele a nuevo, en breve empezaremos a traer cajas de múltiples tamaños para ir llenando (espero que sólo lo justo) los huecos, los cajones, los estantes, …….. y al final vendrán plantas, que me comprometo a cuidar. Mis cactus se vienen tambíen!
Y comentar que ayer fuimos al concierto que dió Miguel Bosé en la plaza de Toros con nuestra amiga Aruca y otra amiga más. Yo no he ido a muchos conciertos, este ha sido el más grande en el que he estado.
Decir que el concierto estuvo genial. Miguel Bosé se conserva muy bien (y conste que no forma parte de mis mitos eróticos). El escenario muy bonito, el grupo que le acompaña muy bueno. El público completamente entregado, con gente de todas las edades: de 13 a 70, de todo sexo y condición, aunque mayoría aplastante femenina. (Inciso tópico que no es habitual en mí, pero que pensé: Público formado por 80% de mujeres dándolo todo, 15% de hombres homosexuales (la mayoría de estos en la arena, donde el público estaba de pie, también dándolo todo, y un 5% de varones heterosexuales, básicamente acompañando a las mujeres))
Como digo, gran mayoría de mujeres a nuestro alrededor, todas dándolo todo, Rafa se partía de risa con la barbaridades que soltaban de forma espontánea o bien inducidas cuando los cámaras sacaban planos cortos de ciertas partes de Miguel!!! “Cómo me poneeeeeeeeeee” no paraba de gritar una chica de unos 18 añitos que se pasó el concierto subida encima de la silla
Para los que digan (como se dijo en el Tomate) que Bosé está mayor, decir que no se le vió cansado en las dos horas y pico que duró el concierto. Que bailó un montón (aunque su estilo no sea especialmente movido), que sigue con muy buena voz, …….. 6 bises dió al final.
Se nota también que es de los pocos que ha sabido reinventarse. Tanto por el rango de edades del público asistente como por la cantidad de canciones de diferentes estilos, casi todas conocidas; 70, 80, 90, dos mil…..
Me quedo con eso: con el público entregado, con los gritos de “Como me poneeeeee…”, ………. y con Aruca emocionada bailando “Don Diablo” en el último bis (conste que las bailó todas emocionada , Aruca no me mates por este comentario! Gracias por proponernos el concierto!).
Ah sí! Mi canción favorita de Bosé. Bueno, tengo tres, y las tres sonaron seguidas, una detrás de otra: Morena Mía, Como un lobo y Si tu no vuelves. Mi preferida es Morena Mía.
P.D.: Las vueltas de la vida, la poca gracia que me ha hecho a mi siempre Miguel Bosé y de unos años a esta parte le he cogido el puntillo ……
Acabo de llegar a casa, siempre un poco antes que el príncipe y abriendo la puerta del patio me he encontrado con un sacerdote acompañado de un chico cercano a mi edad merodeando el edificio. Nada más situarme junto a ellos el reverendo, con alzacuellos, me ha dicho:
-el del cuarto, ¿verdad?-
-si – he respondido yo.
-venimos a anunciarte que Jesús - o Dios, no recuerdo – ha resucitado.
Por un momento me he quedado un poco incómodo ante semejante cursilería, más todavía porque el padre era católico y no evangelista, ni testigo de Jehová (no pretendo ofender a nadie). Recuperado de la frasecita en cuestión, que ha producido sonrojo, no he estdo lúcido y ahora reflexiono sobre por qué he actuado como he actuado.
Les he dicho que no se esforzaran en convencerme, que soy católico, de familia católica e incluso influido por un pariente muy cercano que dedicó a Dios toda su vida. Les he dado las gracias por la visita, ellos me han deseado que me vaya todo muy bien, recomendandome que si tengo cualquier tribulación, les busque en la parroquia, y yo con toda tranquilidad les he cerrado la puerta del patio, sin darles opción a entrar.
El sacerdote pasaba de los cuarenta, el jóven era treintañero, rubito y con cara de bueno, cara de yerno perfecto vaya, eso sí, con el toque “peña la guitarra” (con todos los respetos) que no falta en este tipo de personas que se desenvuelven en entornos parroquiales.
Seguro se han sentido un poco disgustados por mi actitud tan distante, pero seguro que en el fondo han pensado que soy de los suyos y aunque en su opinión seguro que me hace falta una “charla” hay casos mas acuciantes. Más tarde se han dirijido a otro vecino, algo he escuchado, mi vecino les ha confesado su ateismo o más bien su agnosticismo, han conversado tranquilamente y se han marchado.
Ahora tengo la sensación de haber perdido la oportunidad de haber hablado con ellos en casa tranquilamente, sin intención de violentarles con lo que pienso sobre muchas cosas de la Iglesia pero tampoco con la intención de dejarme cristianizar a estas alturas.
Aunque me he planteado muchas veces el asunto de la fe, nunca he llegado a una conclusión definitiva. Crecí en un entorno católico, me educaron en colegios católicos hasta la universidad, quizá mi entorno fuera católico más de apariencia que de realidad porque mi familia ha sido muy católica de puertas para afuera, pero más bien laica de puertas para adentro. Hoy tengo claro que mi familia es católica de tradición, más que de convicción y que lo único que me distingue de ellos es que yo dudo de la propia existencia de Dios y me atrevo a llegar a discursos que ellos no aceptan; de hecho mi madre me tiene prohibido hablar de religión cuando en casa tenemos visita de parientes más allá del segundo grado. Ella es así.
Yo, aunque laico convencido, respeto a la Iglesia, porque conozco muchas de sus heroicidades y me siento cómodo en nuestra civilización, la cristiana occidental, pero hoy he perdido la oportunidad de tener una charla sobre homosexulidad y otras cosas con un sacerdote de parroquia, de barrio, de tú a tú, bueno y con el chaval “peña la guitarra” que le acompañaba (con todos mis respetos). ¿Qué discurso habría utilizado? ¿habría sido comprensivo? ¿habría variado el discurso oficial de la jerarquía? en todo caso habría sido interesante. Los curas que me rodearon de niño y adolescente nunca me dieron confianza para hablar tranquilamente, encima conocían a mis padres, pero, ¿cómo habría sido con un sacerdote desconocido?. Me quedo con la duda, en el fondo, creo que he hecho bien de no perder el tiempo yo y de no hacerselo perder a ellos.
Besos, R.
Y el príncipe está entrando en casa…
Vale.
Ahora me toca a mí, que aún me dura el calentón.
Bueno, yo hoy llego a casa teniendo claro clarito que lo que yo quiero es que me retiren de trabajar. Me da igual que sea mi novio, o la lotería nacional (a la que no juego, excepto en navidad), o que me encuentre un pozo de petroleo debajo de mi casa, o el genio de la lámpara que concede tres deseos…… igual. Pero que me retiren.
Evidentemente, llego a casa como siempre a las nueve de la noche, después de unos días, semanas ya, en los que parece que siempre hay algo que hacer antes que poder ir a casa. Que no se puede desconectar el móvil, porque puede haber una urgencia a cualquier hora que te haga saltar de la cama, o interrumpir la cena que tanto te apetecía con tus amigos a los que no ves hace tiempo y llevas semanas organizando, o que te impide irte de fin de semana por ahí con tu novio sin tener mala conciencia por no estar disponible 24 horas.
Vaya, mientras escribo esto más que apretar las teclas las aporreo, y suenan el tac-tac-tac, como cuando escribía con una maquina de escribir de las antiguas.
En típica conversación durante guardias de fin de semana (las peores, como la que tengo este sábado, que me deja sin fin de semana), sobre todo cuando se acerca el sorteo del gordo de navidad, es típico ponerse a imaginar qué haría uno si le tocaran tropecientos (me encanta la palabara “tropecientos”) millones de euros (euros, dubidúuuuu). En qué los gastarías, casas, coches, viajes, joyas, …….. Me rio ahora recordando esa especie de idea que había en los concursos de los ochenta-noventa en la tele tipo el Un,Dos,Tres (y que en realidad hoy aún persiste, como en Alta Tensión); parecía en esos concursos que el mejor premio que le podía tocar a uno era un apartamento o un coche, premios que a mí siempre me han llamado menos la atención que por ejemplo un buen viaje.
Bueno, el caso es que en esas conversaciones de las que hablaba antes, siempre había gente que decía: “Yo volvería a trabajar al día siguiente como si nada.” Y cuando alguien (como por ejemplo yo mismo) decía que él (osease yo) si les tocara la lotería “Dejaría de trabajar.”, surgían siempre los típicos comentarios de : “Yo sin trabajar no podría vivir”. “te aburrirías sin trabajar seguro.” “Unos meses vale, pero luego no sabrías que hacer con el dinero y volverías a trabajar”. O la de “El trabajo dignifica”. ¡Como si no tener que trabajar fuera indigno!
¡Vamos, que aqui resulta que a casi todo el mundo le gusta trabajar!
Bueno, pues yo me descuelgo hoy en este post con el calentón postlaboral (que nada tiene que ver con otros calentones que sí e gustan), harto hartito de no tener más tiempo para mi y lo que me gusta, y saltándome a la torera los intentos de pensamiento de calma, de recordar que podría estar peor, que hay quien lo tiene mucho más complicado que yo etcetcetc. ……. para gritar al viento de la world wide web:
“Quiero dejar de trabajar. Que me toque la lotería. Que mi niño me retire. Como sea, me da igual! Prometo que no me aburriré. Dedicaré mi tiempo a las cosas que me gustan , a las personas que quiero. Viajaré. Leeré, me relajaré. Me dedicaré a mis hobbies, me buscaré otros. Aprenderé lo que no sé: por fin mi niño llegará a casa del trabajo y se encontrará con comida decente en la mesa. Y por las noches me encontrara guapísimo y de buen humos, recostado e insinuante en el sofá cual majo desnudo. No habrá quejas. Y además, me sentiré digno con todo ello”.
Y ahora, inspirado en el blog de mariliendre, una canción que me viene al pelo!
P.D. algo (solo algo) más calmado: En realidad podría ser peor. Podría haber llegado a casa con este agobio y haberme encontrado en el salón a un cura con novedades (Jesús ha resucitado, últimas noticias del corresponsal de Europa Press en Oriente Próximo!!!) y un acompañante tocador-de-guitarra-like! Me da algo!
de pasar el fin de semana en la capital. Sip, en Madriz!
Después de una semana de estar los dos de trabajo hasta arriba, coincidiendo para dormir y punto, por fín llegó este fin de semana, para el cual teníamos plan reservado desde hacía meses.
Este fin de semana se cumplió el año de conocernos.
(Inciso para A., con cariño: conocernos de conocerse. Conocernos bíblicamente llegó (poco) después.)
Así es que decidimos que haríamos algo especial para la fecha. Meses atrás reservamos habitación en un céntrico y glamurosísimos y por lo tanto carisisisímo hotel de la capital, y mesa en un céntrico y glamurosísimo y por lo tanto carisisísimo restaurante de la misma capital, osease ídem de ídem. Todo reservado por internet, a la búsqueda de una buena oferta.
Inciso 2: Una amiga de mi niño es en este aspecto bastante contraria a como somos nosotros: para ella el hotel cuando se viaja es completamente secundario cuando se viaje, requiríendose para aceptar “antro” como hotel de estancia simplemente mínimos requisitos como que no lo habiten violadores psicópatas y que no haya colonias de cucarachas o roedores de más de 100 miembros por habitación. (exajero un poco, aunque los tiros van por ahí). A mi niño y a mí nos gusta, por el contrario, ir a buenos hoteles, sobre todo si son de esos clásicos, con historia, de los que han sido escenario de películas o de momentos históricos. Por ello, a pesar del precio, decidimos darnos este lujo y el del restaurante siguiendo la muy inteligente teoría de L´Oreal: porque nosotros lo valemos.
Un motivo extra para ir a Madrid era conocer el piso donde está viviendo mi hermano desde hace unos meses, cuando dejó su empleo en Alemania e hizo lo contrario al título de la película: en vez de “vente a Alemania, Pepe” mi hermano Carlos por fín se ha vuelto a España, y ahora se está formando en una empresa en la capital antes de volverse a las provincias, que es donde mejor se vive, que mira que es difícil aparcar en la capital, leche!
Aún no había ido a Madrid a verle y a Frankfurt nunca fui en 2 años (lo sé, soy lo peor), así que este fin de semana no había discusión: ir a verle. Andaba yo, además, un poco preocupado por él. Desde que llegó allí, en pocos meses me ha llamado para contarme que una noche de fiesta bailó con Terelu, que a su gimnasio va también Andrés Burguera y que en la finca en la que está alquilado tienes casa y dos empresas consultoras el futurólogo, leeelfuturoentodólogo y modelo de túnicas Rappel!!! Claro, yo quería conocer su medio ambiente y evaluar las posibilidades de que mi hermano acabara saliendo en algún programa del corazón como “ex-novio de”, lo cual me preocupaba!!!
La primera noche la pasamos con mi hermano. Vimos la zona y el piso, quedándome yo tranquilo y él con mi televisor. Porque sí, como yo me mudo de piso en breve y no necesitaré llevarme la tele, mi hermano me había pedido la mía y se la llevamos a Madrid. Una noche de alojamiento por una tele de plasma, creo que es más o menos a lo que se cobran los alquileres en la capital
De esa noche, taapeo por Huertas y luego, lo mejor: mi hermano nos llevó a un pequeño pequeño local cerca de su casa llamado “Shuzo´s” o algo así. Es un sitio muy pequeño, en el que no había mucha gente cuando llegamos. Simplemente una barra larga, como de tres metros y la gente sentada sobre taburetes o de pié a lo largo de la misma. El bar lo regente Shuzo, que es un japonés mayor, muy trabajador, no habló mucho pero tenía ese acento japonés divertido y era majete. Lo mejor, en el bar de Shuzo una música superchula: ace of base, clásicos americanos, alaska con sus campanas sonando en el corazón y un error sin solución, madona, ….. Estuvo genial, cargó los güisquises con cocacola un montón y además si lo pedías te preparaba sushi entre copa y copa. Lo pasamos genial, nos hicimos fotos y yo estuve a punto de hacer un solo de baile y canción para todo el bar.
Al dí siguiente, después de un desayuno con churros, mi niño y yo nos fuimos al hotel. Del mismo, solo unas pinceladas: aparcaron mi coche en la puerta del hotel, cosa que me hizo ilusión. El primero de los recepcionista que nos atendió se llamaba Iago. Conserjería y recepción NO es lo mismo, sobre todo en un hotel de categoría. Este último detalle y otros hizo evidente al personal de que nosotros no éramos clientes habituales, pero nos trataron igual de bien.
En la recepción, mientras nos inscribíamos, un huesped del hotel de acento suramericano pagaba la factura de su estancia en efectivo …… 6216 euros (dubidúuuuuu) !!! Que vamos, yo le calculé una estancia de 2 semanas para él, mujer y 16 hijos, suegra y perritos york-shire en suites, lo menos. También apareció un hombre joven de aspecto árabe con dos chicas jóvenes (que no dijeron ni mú), tapaditas de arriba abajo excepto el óvalo facial, que dijo que cargaran no se qué directamente a la embajada de Qatar!!!! Bueno, yo con todo eso la ilusión de estar en un anuncio de Martini ya me la había hecho.
De nuestra habitación, destacar unas vistas preciosas. El baño, con una bañera con grifos dorados y los albornoces y las zapatillas blancas,…… bufff, qué de pueblo debo estar quedando contando esto, pero bueno, yo sigo. También destacar el buffet de desayuno de esta mañana, super bueno. Y el zumo de naranja, colado ( a ver si cunde el ejemplo, que no me gusta la pulpilla de la naranja en la boca), y ensada de tomate y mozzarella, mmmm.
Después de registrarnos en el hotel nos fuimos a dar un paseo por los alrededores, y mi hermano nos reveló un secreto: en un spa que se ve que está de moda y que queda cerca del hotel, mi hermano nos había comprado dos masajes “Romance”, dos horitas ni más ni menos.
Mi niño y yo muertos de vergüenza, ahí nos presentamos a las cinco de la tarde. Se notaba que el sitio tiene mucho glamur: todo de mimbre y de estilo tailandés, luces suaves, macetitas llenas de agua con flores flotantes, música de fondo asiática relajante, luces indirectas…….. que no, que no era un burdel! Era un spa!
El caso. La tailandesa nos acompaña una sala donde, con las cuatro palabras de español que sabía y a sonrisa eterna en la boca, nos señala unas taquillas y nos dice que nos cambiemos y nos pongaos el albornoz. Acto seguido se va, dejándonos a mi niño y a mí entre muertos de la vergüenza, al borde de la risa…… y con la duda que nos surjió al momento, de si teníamos o no que desnudaros del todo!!!
Solventada esa duda preguntando a la primera tailandesita que vimos cerca (“Ssssi, sssera lo mejorrr”), y yo apretando bien el cinturón del albornoz y llevando cuidado mientras esperaba sentado de no sufrir un episodio estilo “marujita y parada en el barco” o similar, al poco una nueva taiandesita (es sufijo no es gratuito, eran todas tailandesas o de esa región del globo muy menuditas, sonrientes y con evidentes carencias en el conociemiento de la lengua de Cervantes) nos pidió que la siguiéramos a una salita, prácticamente en penumbra, en la que había dos camillas una junto a otra. No indicó que nos quitásemos los albornoces y nos tumbásemos.
Otra tailandesita apareció en la habitación. Una vez tumbados, nos cubrieron con una toalla y una bolsita sobre los ojos. Empezó entonces un masaje que duró dos horas.
Como decía, prácticamente oscuras, sonidos orientales de fondo, el rumor del agua, flores bajo la camilla que veía cuando nos cambiaban y nos ponían boca abajo….; las tailandesitas habllando en su lengua, muy bajito….. todo invitaba al relax. A dejarse llevar por la experiencia, a evadirse a un mundo oriental…. Pensé: “Bueno, se supone que ahora con este masaje que me están dando me relajaré mucho, y que debo aprovechar est experiencia para desconectar.” Así es que me puse a ello y empecé a imaginarme algo relacionado con el momento. Como cuando uno se va a la cama e intenta “obligarse” a soñar algo concreto, yo intente hacerme a la idea de que estab en los campos de Indochina, vestido de indochino y recorriéndolos en bicicleta mientras el aire movía los tallos del arroz suavemente, … como en las pelis francesas o inglesas de estilo indochino…..
En fin, que yo lo intenté. Pero e cinco minutos me di cuenta que nanai de la china capuchina. Ni me pude imaginar en la bici junto los campos de arroz, ni como monje budista en un monasterio lleno de buditas dorados sonrientes con banderitas y templetes para poner incienso y dar palmadas, ni otras tantas imágenes en playas como Pataya ……. yo lo único que percibía era cómo claramente la tailandesita me cogía los deditos de los pies y me los estiraba de golpe, o cómo me agarraba de la pierna y me la flexionaba en plan gimnasta rumana prepúber, o como me iba chafando brazos, piernas, hombros, cuello, con una especie de rodillo de madera, hasta un momento en el que recuerdo que pensé con toda claridad “Se me ha subido encima y se está dando un paseo sobre mis cervicales, dorsales, lumbares y casi coccígeas!!!”.
Mi conclusión respecto al masaje fue buena. Yo no me pude abstraer de la realidad, ya digo, y cuando acabó no es que me sintiera como nuevo y lleno de energía y vitalidad y fuera y alegría de vivir, de hecho alguna pare de mi cuerpo (en concreto una oreja) la encontré bastante dolorida. Pero bueno, se lo curraron un montón, no hicieron un masaje de CASI todo el cuerpo a fondo, super profesional, nos llenaron de aceite aromático …… Una horita hubiera sido bastante, pero bueno, como experiencia estuvo ineteresante.
Esa noche, tras reuperarnos un poco de lo baldados que quedamos de la experiencia masaje, vestidos adecuadamente nos fuimos al restaurante en el que habíamos reservado mesa. De la cena, solo decir que, obviamente, nos costó un pico / riñón/ ojo de la cara/ huevo/ … etc.etc. Al acabar nos dieron el menú degustación que habíamos tomado. Más que una comida, yo diría que fue una experiencia para los sabores: una cocina totalmente experimental. Mi niño metío la mano en el nitrógeno líquido que usaron para el mojito del principio y uno de los tres postres que nos sirvieron. también nos trataron muy bien.Bueno, no creo que repitamos en breve, aunque bueno, si cae el euromillón….
Y ya para acabar este post y para terminar de contaros cosas que nos pasaron este fin de semana: después de la cena nos fuimos a tomar algo por Chueca, que quedaba cerca del restaurante. Sigue encantándome la zona de chueca un sábado por la noche. Aunque parezca tópico, el 98% de la gente que veíamos paseando por la calle era gay (o lo parecía), y bueno, a mi no me gustan los ghettos pero ver a la gente comportándose con tanta naturalidad y tanta sensación de libertad por la calle, muchas de esas personas tanto más jóvenes que nosotros,…. me gusta. Nos fuimos a la Lupe, donde bailamos un poco, nos tomamos unas copas, yo recordé, ……
Y de esa noche no nació esta pequeña consulta con la que acabo el post este kilométrico, una pregunta que os traslado en plan concurso de la tele, pero sin premio:
¿Cuál de estas dos prefieres?
Comenta A espacio FUNCIONARIA
o comenta B espacio ZOMBIE
Cumplimos con casi todos los tópicos musicales gays: Kylie, Cher, Barbara, Alaska, …… excepto con nash, por supuesto!!!!
La semana pasada el príncipe y yo fuimos a ver la nueva casa. Más tarde le confesé que estaba nervioso. La casa me encantó. Estar con la persona que quiero es lo mejor que me puede haber pasado. Pero estaba nervioso, y lo estaba no por sensación de vértigo, sino por lo que el príncipe cuenta en la primera parte de estas “Confusiones”.
Se da la tremenda circunstancia que lo más importante en nuestras vidas es contrario al deseo de nuestros padres. Como cantaba Mecano, tenemos que disfrazarlo de amistad. Viviendo juntos a nuestra edad…y disfrazando de amistad, menudo encaje de bolillos. Muchos decís que los padres y sobre todo las madres siempre lo saben, yo creo que eso es un error. En mi caso yo sé que no. Yo sé que mientras no lo sepan de verdad, sospechen o no, siempre albergarán esperanzas, que es lo mismo que no saber. Porque cuando no se sabe algo a ciencia cierta, el autoengaño a conveniencia es muy tentador y eficaz, porque no hay mayor ciego que el que no quiere ver. Y la reacción ante la verdad es siempre imprevisible.
A veces, reflexionando sobre estas cosas, me produce incomodidad mi circunstancia (para que luego digan que la homosexualidad es antinatural). Resulta amargo sentirse desleal a los principios que te han inculcado en casa y en el colegio, más cuando caes en la cuenta que realmente no hay ninguna deslealtad. Quizá algún día sea más llevadero, quizá algún día los papis lo sepan y aunque no les guste, al menos no habrá que disimular, quizá cada día estas cosas nos vayan importando menos, quizá la sociedad continue reconociendo y aceptando esta realidad como algo natural, digno y respetable, quizá se vaya diluyendo ese poso que llevamos dentro.
No obstante, nunca he caído en la amargura, ni de lejos, y espero ser, como lo he sido siempre, muy sereno, feliz y en paz. Porque yo he aprendido a conocerme y a, muy importante, emprender la conquista de mí mismo, qué suena muy cursi, pero es fundamental, la llave de la felicidad; hace mucho que me gusto bastante; además hoy me acompaña un príncipe de cuento.
Ahora sobre la boda.
A mi las cursilerías, sean mariconadas o no, no me gustan. La cursilería está reñida con la elegancia, y lo romántico si es elegante es cosa suprema, por lo tanto el príncipe y yo, que espero acabemos casándonos algún día, lo haremos (con su venia) de dos formas muy distintas, elegiremos una u otra o ambas, eso ya se verá:
- Una, la auténtica, en el campo o en la playa, mejor en Mallorca que en Ibiza, cerca del mar, en verano y muy festiva. Previo a eso quizá un trámite rápido en un juzgado o alcaldía.
- la otra sería la de paripé, la sonada, solemne y con nota de prensa, pena que no nos puediera casar un monseñor, principalmente en un edificio religioso, por ejemplo en un claustro de un monasterio, la que nuestros padres sueñan para nosotros (ellas serían las madrinas de sus hijos mayores uffff ), pero con unos pequeños detalles: ambos contrayentes irían de chaqué oscuro, atenderían a nombres masculinos y orinarían de pié. Sería una boda con muchos primos y primas, tíos y tías, y amistades de papá y mamá… No sé si tendría valor para emprender este evento, pero si puediera, ese día le recordaría cariñosamente a mi madre, abrumada por tal exhibición, una de las frases recurrentes que nos suelta cuando a mis hermanos y a mí nos incordia seguir tradiciones y paripés por el que dirán: “mamá, vivimos en sociedad” : D
P.D. A mí no me enseñaron a coser botones, así que estoy muy orgulloso por haberlo conseguido, aunque sea a la tercera : P