… esto es una breve pausa en mi inactividad bloguera para dar mi versión de ese fin de semana reciente. Un fin de semana en el que, para el que no lo sepa, varios blogueros coincidimos por estas tierras, más concretamente en un lugar que promete convertirse en el centro neurálgico coctelérico por número de cocteleros por metro cuadrado, y encima de grandísimo nivel.
Por supuesto, decir que fue un fin de semana genial. De verdad, un fin de semana tan bueno que me permitió desconectar del estrés de la rutina y del trabajo, un fin de semana que acabó con un “qué bien lo he pasado este fin de semana”. Con momentos de esos muy fuertes, de los que seguramente se pueden describir, pero que (al menos yo) no conseguiría reflejar en palabras todo lo que disfruté. Realmente, y aunque esto del mundo del blog me encanta, no puede compararse a la realidad, el “contacto humano”. Bueno, no será como un abrazo en persona, pero os mando a tod@s l@s que estuvisteis un abrazo enorme.
Yo, después de pensarlo, me quedo con una reflexión que me hice hace tiempo. Creo que todos, o casi todos, los que escribimos un blog tenemos una historia detrás. Un algo muy concreto que nos hace escribir. En casi todos los casos, son historias que se salen un poco de lo que es la vida rutinaria de mucha gente. No digo que los blogueros sean (seamos) gente más especial, ”más mejor”. Pero si pienso que casi todos tenemos un pasado con algo que nos marca de alguna forma, y ese algo nos conduce hasta aquí. Alguna excepción a esto me parece que hay, pero en general lo veo así.
Justo ahora acabo de llegar a casa después de pasar la tarde/noce con Rafa y familia en la playa. Mientras volvía conduciendo, cosa que me disgusta bastante (conducir), iba oyendo la radio. Me ha sorprendido gratamente ver que ahora en verano se ve que adelantan el horario de “Hablar por hablar”, programa que no escuchada desde mi época de la facultad. Mientras, como siempre, escuchaba historias, algunas sorprendentes, me he quedado pensando en que, también, de alguna forma esto de los blogs es parecido: “hablar por hablar” en la radio, “escribir por escribir” en el blog.
Voy a seguir escuchando el hablar por hablar un rato. Me sonrío, me recuerdo y me reconozco en lo que me costaba a veces desenchufar la radio, cuando robaba horas al sueño para esperar a ver si oía alguna historia que se pareciera a la que ya entonces bullía en mi interior y se sentía un poco sola en el mundo de las historias ……….
Lo dicho, G., J., Gr. & Fam, C. y c., Y. y sobre todo a A. ….. un abrazo muy fuerte. Para A un poquito más hoy!