Asisto pasmado a todo lo que está pasando en Italia estos dias con Eluana Englaro, la chica que lleva en estado vegetativo más de 15 años. Trasladada a una clínica en la que se planea retirar progresivamente la alimentación y la hidratación para que la chica muera y se cumpla por fin la que parece que era su voluntad, no seguir ¿”viviendo”? en esas condiciones. Voluntad que ha tardado largo tiempo en demostrarse ante los máximos tribunales de Italia, tiempo en el que su padre ha luchado para que se respetara esa decisión que tomó su hija.
Alucino y no puedo resistirme a escribir esto. Estoy impresionado, de verdad, muy impresionado con la actitud que demuestra el primer ministro italiano, Berlusconi, en su para mí enfermiza obsesión por evitar que se cumpla la voluntad de esta chica, respaldada por la Justicia (que es independiente, a diferencia de él). Alucino cuando intenta que se aprueben leyes de un solo artículo realizadas ad hoc. Alucino cuando usa sus influencias para enviar inspectores de sanidad a la fiscalia, investigar incluso a los médicos que voluntariamente han decidido participar en la muerte de esta chica. Y alucino aún más cuando, sin ningún tipo de vergüenza, dice que a él Eluana le produce un problema moral que le lleva a actura como está haciendo. Siguiendo SU moral hace todo lo que hace, en contra de la decisión del más importante tribunal de su país.
Yo intento imaginarme en el lugar del padre de esta chica. Seguro que a él sí que le va a doler, pese a todo (aunque sea él el que esté luchando por que se cumpla la última voluntad de su hija y eso signifique la muerte de ella), …. le doerá seguro perder a SU hija. Porque es SU hija. ¿Y qué es de Berlusconi? “Un problema moral”. Y el pobre berlusconi no quiere tener problemas morales, con lo fácil (debe pensar9 que sería pasar de lo que ella desea, y los tribunales respetan…..
Estas cosas me indignan muchísimo. Es el estado moralista que se cree con derecho de meterse en la vida de Eluana, que podría ser la nuestra. No es que regulen tu conducta en la calle, en las relaciones con los demás, en los impuestos,….. Este Berlusconi se mete en tú casa, en tú dolor, en tú decisión…..
Yo no digo que el caso sea fácil, eso seguro que bien lo sabe el padre. Muchísimo tiempo de juicio en juicio, teniendo que exponer ante otros que te son ajenos (jueces, abogados, periodistas, curas, opinión pública…) tu dolor. explicar como es / era tu hija, qué opinaba, cómo “vive” ahora…. una y otra vez, cada vez ante instancias superiores, con el miedo a que personas pongan SU moral por encima de lo que dice la ley.
No es un caso fácil. Que nadie piense al leer esto que yo soy fan de la eutanasia, porque no lo soy. Igual que el aborto no me gusta. Pero a lo que me niego es a poner MI moral por encima de la ley. Incluso aunque la ley no diera la razón a Eluana y su padre, me siento incapaz de meterme en LA INTIMIDAD DE OTRAS PERSONAS. No me veo, por ejemplo, capaz de denunciar a una persona que aborte, aunque el aborto no haya sido legal. Porque todas estas situaciones tan extremas están siempre llenas de dolor, de una gran dureza. y yo no creo que haya ninguna persona que pueda exigir un comportamiento determinado de los demás ante situaciones así.
Creo en la ley (aunque las hay mejores y peores). Me gusta del sistema garantista que, en ciertos casos, supone una protección mayor en estas situaciones para la persona desprotegida, debe quedar clarísima su voluntad. De ahí que sea tan útil actualmente el testamento vital, que te permite decidir en vida qué quieres y qué no quieres que se haga contigo en determinadas situaciones. Y, sinceramente, visto lo visto, creo que no me gustaría vivir en Italia. Vete tu a saber si algún día le supongo “un problema moral” a Berlusconi, y le da por hacer una ley destierre a mi novio, que me envíe psicólogos para ver si me lleva por el camino que le aconseja su confesor (al que supongo que tendrá muuuuuucho que confesarle respecto a impuestos, corruptelas,….. etc etc)… en fín
Lo dicho, este tema me tiene muy impresionado. Confío en que dejen en su dolorosa paz a esta chica, a su padre y a sus seres queridos, y se termine el circo que han montado en torno a la durísima situación en la que se encuentran.
P.D.: Para acabar con algo de humor, se me ocurre a mi que no estaría mal un chiste que fuera algo así como “Trabajas más que el confesor de Berlusconi”.


