Así es que recurramos a lo más tradicional, que por lo menos ayuda a arrancar. Antiguo, horterilla, pero funciona. Vamos allá:
Querido diario,
Qué abandonado te tengo. Pero prometo que voy a intentar volver a escribir más a menudo, todos los días, aunque sea sólo unas líneas.
(Creo que puedo reconer avergonzándome que esta misma frase la podría encontrar en el único diario que aún conservo de mi época adolescente, que escribí durante un año, y que acabé conservando (nunca se sabe para qué), pero que dejé rodeado por una cuerdecita con montones de nudos, porque si alguien (incluído yo mismo) lo lee algún día supongo que leerá una sarta de chorradas que tirarían para atrás hasta a Corín Tellado. Así que chitón, y que siga bien al fondo de ese estante más alto, rodeado por esos libros que no apetecen leer nunca).
Por cierto, querido diario, solo para fastidiar creo que te voy a bautizar. No me parece mala idea, de hecho es algo que suelo hacer. A la buganvillia que compré hace más de un año y que creía muerta hasta hace solo dos semanas, momento en que milagrosamente de las escasas ramas ultrasecas que le quedaban empezaron a brotar unas yemitas verdes que ahora son unas cuantas hojas verdes lozanas (y que parecen decirme cuando las miro “asesino, semanas seguidas sin riego y sólo con la lluvia del cielo, vivimos de milagro”)…. a esa planta la bauticé Escarlata. Al coche de Rafa le bauticé Ambrosio, si algún día tengo una perrita la llamaré Solución, ….Diario, te mereces un nombre. Y creo que va a ser Corín. Como la escritora de novela rosa. Así te hablaré de tú.
Esta semana ha pasado hasta hoy viernes con algunas (bastantes novedades). Y, como tengo un ratillo libre, pues pasan a engrosarte, Corín. ya sabes, Corín, que contigo (casi) no tengo secretos.
Estoy aun de resaca post-eurovisión. Sigo dándole vueltas y oyendo en el iPod la canción de Serbia. Esa, y las 8 o 10 que tengo. Como siempre vamos. Las escucho, me imagino bailando cual alumno de fama (pero menos exajerado, que yo me controlo) algunas de ellas. Vuelvo a coger menos el autobus y a hacer tramos largos andando, solo por el gusto de andar. De pasear un poco, ir mirando las tiendas, oyendo la música, pensando un poquito.
No hay cambios respecto a lo que es la tónica habitual de siempre. En algunos aspectos de mi vida cada vez me siento menos yo. No es que llegue a sentirme fuera de mi cuerpo, viéndo cual espiritu desde fuera actuar sin conocerme. Es más al reves, me siento un poco escondido dentro de mí. Noto como reacciono o actuo mientras pienso “Yo no sé porqué hago esto así cuando en realidad no es mi forma de ser”. No sé si actúo como los demás esperan, o empujado por lo que hacen los demñas (que me llegan a hinchar las narices y consiguen que salga ese que no soy yo exactamente)…. y al final como que me rindo un poco y actúo así y siempre, siempre, siempre, como escapatoria final, acabo pensando:
“Bueno, pero yo sé que así no soy yo. Que Fran sigue siendo Fran, ahí dentro de mí. Aunque a los demás les parezca cambiado.” De vez en cuando, sobre todo con algunas personas, me siento más libre y soy más yo. Bueno, con esa gente siempre soy yo.
Corín, quedate con la frase que he dejado subrayada en negrita. Y entiende que a veces no sea aquí tan alegre como me gustaría. No estoy por escribir aquí mucho más sobre esto, estoy con ilusión de cambiarlo un poco todo.
No lo había escrito aquí, y supongo que no es mal momento para dejar un esbocito de algo que , se supone, debería haber sido muy importante en mi vida. Aunque no corresponda exacatamente a esta ultima semana sino a un par de meses atrás.
Ya es público y oficial para todo el mundo que soy gay. Vamos, ya lo era practicamente, excepto para mis padres. Así que, siendo más honesto y menos vergonzoso, lo que debería haber escrito es: “mis padres ya saben que soy gay”. Lo que ocurre es que escribir eso cuando se tienen casi 35 años da un poco de vergüenza (vamos, es vergonzoso total). Como cuando has hecho algo malo se lo confiesas a tu mamá,…..
No es que no se lo olieran desde hace un tiempo (no sé ya cuánto) y que les haya sorprendido. Y además, por lo que parece, no se lo han tomado nada mal. no sé si les habrá costado oles estará constando inetriormente, pero de cara a la galería no les supone ningún problema y debe ser así porque me insistne en que lleve a Rafa a comer a casa cuantas más veces mekor, le han llamado en alguna ocasión, le consultan líos familiares….
Por comentar un poco como fue esta salid del armario, en realidad decir que no lo fue tal. Más que salir del armario, lo que hice fue dejarlo abierto, en plan vitrina, por mis hermanos, resto de familia y por Rafa. Digamos que yo ya llevaba mucho tiempo en que hacía mi vida con normalidad, me importaba bastante poco si se acababan enterando o no ( y su reacción también). Fue más bien que ellos (mejor dicho mi madre), además de olérselo claramente empezó a sentirse excluída de mi vida (cosa que es verdad, puesto que no participaba de esa parte de mí). Si a esa sensación le sumamos cosas que vienen de más atrás, eso empezó a sentarle mal. Se sentía poco querida, y ver a mi madre así afectó a mis hermanos y demás familia. Cuando me enteré de como estaba el percal familiar, me supo mal (por ellos, por mis padres) y acepté quedar una mañana a desayunar con mi madre en presencia de Rafa (yo Fran= Lola Flores, Rafa= mi junco).
Como digo, y desde entonces, todo genial. Todo el mundo encantado, Rafa feliz. Yo….. yo estoy bien. Sigo echando de menos cierta conversacion que no se ha producido y que no se producirá. Porque hemos pasado de un extremo a otro directamente. De un “Fran ya encontrará novia” a “Me encantá el novio de Fran”. Pero de lo que ha pasado en medio de las dos cosas, no se ha hablado ni se hablará. De ciertas cosas ya no se hablará, no se si tiene mucho sentido, si realmente me gustaría hablar con mis padres de cómo fue mi adolescencia, como me sentía, que situaciones viví, lo triste que me llegué a sentir, solo,….
Siempre he dicho (y mantengo) que yo no he sido, no soy ni seré como los americanos que salen en las películas; esos que hacen cosas raras de mayores, y todo lo achacan a que de pequeños sus padres no les leían un cuento o se divorciaron o lo que sea. Me siento una persona muy fuerte y sé lo que es importante y lo que no. Estoy bien. Pero bueno, creo que tengo una espinita que no sé si se me quitará, y que eso no lo entienden algunas personas que, como digo, piensan que ya está todo aclarado.
Vaya. Para un día que me pongo a escribir más y se me hacen las nueve y cuarto. Corín, lo dejamos aquí por hoy. En quince minutos reinicio mi vida social con dos eventos en dos sitios distintos a la misma hora. Tengo que activar mi dispositivo de teletransportación y omnipresencia. Si eso igual sigo otro día.
Pero antes, dos tradiciones:
1) El buen propósito: Además de escribirte más , Corín, pues eso….. encontrarme mñas a menudo con esa parte mía que tiendo a esconder más y más.
2) Un poco de música, algo que últimamente oiga mucho, por buen consejo de otro bloguero, y que además no se cante en serbio: