Después de una época que va quedando atrás y que mi mente olvida poco a poco, aunque no sé si eso me conviene del todo… Recuerdo de aquel entonces días malos, muy malos. Días en los que, encerrado del mundo (porque no era encerrarme solo de lo malo, también de lo bueno que me rodeaba), pensaba: “Todos los días serán así. La vida será así y más vale que me acostumbre a esto.” Y me lo creía. Y si aún me quedaba alguna esperanza de cambiar, ya me encargaba yo de aplastarla, enterrarla y sentarme encima.
Y entonces, gracias a unas circunstancias que, como digo, la mente empieza a olvidar por la lejanía( aunque seguro que no me conviene olvidarlas); gracias a una serie de decisiones que, conociéndome, tomé a la ligera sin meditarlas (porque no medito), o tomé sin darme cuenta (porque me cuesta tomar decisiones), o tomaron otros por mí …… Las cosas cambiaron.
Se perdió en el pasado ese último día negro. Quizá si repasara mi primer blog encontraría ese último día negro, aunque lo dudo, porque aque blog fue de los primeros pasos hacia esta luz, momentos en los que los días negros ya no aparecían tanto. Quizá por eso no dejo de escribir, aunque sea poco, centrado en mí y de tarde en tarde. Mi mente, que olvida con esa facilidad lo lejano, sabe que no debe soltar todos los botes salvavidas…..
Y llego al día de hoy. ¿Qué habría yo dado entonces por vivir la vida que hoy tengo? Un presente que ha llegado como si fuera el lugar lógico al que se llega, como sin costar nada. Y, en ocasiones, muy pocas y seguro que por esa memoria a corto plazo que tengo, no valoro como debería, pienso. Supongo que no puedo pensar ahora sintiéndome como me sentía entonces, quizá es normal que esto pase.
Pero no quiero que eso me paseocurra nunca. Quiero sentirme como si hubiera salido vivo de un accidente de avión, y nunca volver a ver las cosas igual, porque sé la suerte que he tenido.
¿Qué es lo que tengo ahora?
No tengo días negros.
Tengo amigos, tengo familia, tengo blog. No tengo alcachofas ni aparatitos para hacer bolas de helado en copas.
Me tengo a mí como soy ahora.
Tengo a alguien a mi lado con el que soy feliz sin hacer nada. Es como la orilla del mar. Me puedo poner a mirarle mientras lee, o mientras duerme, o mientras trajina en la cocina, o mientras ve emocionado una película de las de miedo o de tensión que a mí no me gustan. O que lee algo aquí al lado, mientras yo tecleo. Alguien con quien volvería a empezar las veces que hiciera falta, donde fuera.
Tengo a alguien a quien dedicarle esta canción un día especial, que puede ser cualquier día.
P.D. :
Tengo castillos en las nubes,
pajaros en la cabeza,…
Tengo espíritu de artista sin talento,
de viajero aventurero casero,
de navegante de paseo marítimo,
de lisboeta,
de músico percusionista en una orquesta sinfónica,
de ráfaga de aire …..
……. y aún y todo, me dices que te gusto!





